Delito de violencia patrimonial y económica contra la mujer | ASLEG Abogados

Delito de violencia patrimonial y económica contra la mujer

Es una de las manifestaciones de la violencia contra la mujer, que consiste en el conjunto de medidas de control ejercidas por el hombre, en una relación de poder sobre ella, con el único fin de afectar su patrimonio o independencia económica, que se traduce en perjuicios, inseguridad, discriminación, estado de vulnerabilidad, situación de dependencia y perpetuación de subordinación, en detrimento de su supervivencia y la satisfacción de sus necesidades vitales.

En consecuencia, es considerado delito de violencia patrimonial, cualquier acto u omisión del hombre que afecte la supervivencia de la mujer, manifestada en la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades, incluyendo los daños a los bienes comunes o propios de la misma.

Para ello, debe darse la condición de pareja legalmente separada, y quien incurra en la perpetración de éste delito, podrá ser sancionado con pena de prisión, hasta de un máximo de tres (3) años, según el caso.

 

Condiciones Legales que Configuran el Delito

Esta forma de violencia de género, está tipificada en el sistema jurídico penal venezolano en el artículo 50 de la Ley Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LOSDMVLV, 2007, reformada en 2014), que  establece:

«El cónyuge separado legalmente o el concubino en situación de separación de hecho debidamente comprobada, que sustraiga, deteriore, destruya, distraiga, retenga, ordene el bloqueo de cuentas bancarias o realice actos capaces de afectar la comunidad de bienes o el patrimonio propio de la mujer, será sancionado con prisión de uno a tres años.

La misma pena se aplicará en el supuesto de que no exista separación de derecho, pero el autor haya sido sometido a la medida de protección de salida del hogar por un órgano receptor de denuncia o a una medida cautelar similar por el tribunal de control, audiencia y medidas competentes.

En el caso de que los actos a que se refiere el presente artículo estén dirigidos intencionalmente a privar a la mujer de los medios económicos indispensables para su subsistencia, o impedirle satisfacer sus necesidades y las del núcleo familiar, la pena se incrementará de un tercio a la mitad.

Si el autor del delito a que se refiere el presente artículo, sin ser cónyuge ni concubino, mantiene o mantuvo relación de afectividad con la mujer, aun sin convivencia, la pena será de seis a doce meses de prisión».

De acuerdo a la citada norma, para que se configure este delito, para que se configure éste delito, es necesario:

  • La conducta activa u omisiva por parte del agresor con la finalidad de causar daño, vale decir, debe actuar con dolo y en menoscabo del patrimonio y bienes propios de la mujer.
  • La conducta del agresor debe ser capaz de afectar a la mujer en su esfera jurídica desde el punto de vista patrimonial y económico, pudiendo también afectarla psicológica o emocionalmente, por llevarla a hundirse en una situación que estremezca su economía.
  • Que proceda entre hombre y mujer como pareja, y sólo si están separados legalmente, o en el caso del concubino en situación de separación de hecho debidamente comprobada. Es decir, debe estar extinto o al menos en separación legal, el vínculo matrimonial o concubinario, permitiendo solo su procedencia excepcional, cuando no existiendo separación legal del cónyuge o concubino, el hombre, ha sido objeto de separación obligatoria de la mujer, mediante medidas de protección ordenada por los órganos receptores, o cuando ha existido relación de afectividad con convivencia o no.

En consecuencia, quedan fuera del ámbito de protección de este normativa penal, los esposos o concubinos, con vínculos filiales activos, las vinculaciones madre e hijos, padres-hijas, tío-sobrinas, hermanos, entre otros.

 

Distintas Formas de Violencia Patrimonial y Económica

En la práctica son tan diversas las manifestaciones en que se presenta este delito, que a veces es difícil de determinarlas o visualizarlas. Además, social y culturalmente se ha aceptado de manera sumisa tales conductas, observándose un fenómeno de «naturalización» de la violencia masculina, recogido como tipo penal en ésta ley especial. La sociedad y las mismas víctimas, han venido permitiendo o no enfrentando estas conductas, por lo que es recomendable la información y educación para que se cambie esta costumbre dañosa y permisiva.

La violencia patrimonial y económica se manifiesta en diversas conductas, activas u omisivas, que constituyen abusos económicos o financieros, tales como: falta de asistencia económica a la familia; negando el dinero; descalificando a la mujer como administradora del hogar; tomando decisiones unilaterales; vendiendo sus pertenencias sin su consentimiento; disponiendo del patrimonio familiar sin su consulta ni aprobación; ocultando el patrimonio familiar; quitándole la tarjeta de crédito; forzándola a entregar el dinero que gana; asumiendo el agresor el control de los recursos económicos; realizando compras controladas; criticando la administración de sus propios recursos por parte de la víctima; impidiendo que la mujer trabaje para evitar su autonomía económica, continuando el hombre el control sobre la familia.

También constituye violencia patrimonial, los daños que pudiera ocasionar el agresor a los bienes muebles e inmuebles, o la perturbación de la posesión de estos bienes pertenecientes al patrimonio conyugal o concubinario común, o bien al patrimonio propio de la víctima, y en general todas aquellas limitaciones de las cuales pudiere ser víctima una mujer, por la acción de injusta superioridad o acto sexista del agresor, configurándose en control y bloqueos de sus cuentas bancarias, control de gastos, supervisión de la administración, verificación de gastos crediticios entre otros.

La multiplicidad de bienes jurídicos y modalidades de ejecución de este delito, dificultan su visualización en la práctica, y es por ello que nuestra legislación especial abarcó una amplia gama de hipótesis, a fin de no dejar indefensas a las mujeres que pudieran verse afectadas por estas conductas, teniéndose como elemento fundamental para identificar tal delito, la forma de amedrentar, someter o de imponer la voluntad en el otro mediante la manipulación de los recursos económicos, financieros o los bienes patrimoniales.

En ASLEG Abogados, contamos con profesionales del Derecho y Psicólogos, especialistas en la materia de protección de violencia de género, tanto para determinar la existencia de los supuestos legales que configuran el delito de violencia patrimonial y económica, como asistiendo y asesorando a la víctima ante los organismos competentes para proteger su patrimonio, sus bienes jurídicos, su derecho a la propiedad, y el reconocimiento de los legítimos derechos de igualdad, integridad psicológica, física o moral que la asisten.

 

Por ASLEG Abogados

Abog. Gisela León Lopez

 

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